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martes, 22 de marzo de 2011

El uso del velo en la escuela: ejercicio real de convivencia en la interculturalidad

¿Cómo resolverías el siguiente conflicto moral teniendo en cuenta los valores de una ética intercultural?

Caso: María es hija de padres musulmanes. Acude a la escuela desde hace seis años, pero ha cumplido la edad a partir de la cual, según su religión debe comenzar a llevar velo. Así que acude al colegio con el velo puesto y se genera una gran controversia, sobre si debería llevarlo o no. Se convoca una reunión de profesores para tomar la decisión. 

- ¿Por qué es controversial el uso del velo?

El uso del velo es controversial porque no hay Coherencia en el vivir. Porque se nos dificulta asumir y vivir la libertad y porque nos negamos a aceptar al otro como autentico otro.

- ¿Crees que los resultados de la reunión de profesores serán suficientes para tomar una decisión justa? ¿Se debería convocar a los padres de los alumnos? ¿A los padres de Marja? ¿Se debería tener en cuenta la opinión de Marja?

La comunidad académica no solo la conforman los maestros sino también los estudiantes, los padres y madres de familia, los líderes de opinión en el área de influencia en la que se encuentra el centro de estudio, las directivas del centro educativo e incluso los demás funcionarios no docentes que en ella laboras. Toda respuesta que no sea participativa de todos los sectores termina siendo una imposición de quien ostenta el poder.

- Reflexiona sobre cuál es la mejor manera para enseñar los valores de la sociedad democrática (la libertad, el respeto, la tolerancia, etc.) y de asegurarnos de que éstos sean aprehendidos por sus destinatarios?

Como afirma el biólogo chileno Humberto Maturana: los valores no se enseñan, se aprenden. La escuela es solo uno de los ámbitos de dominio en que se mueven los niños, niñas y adolescentes, de ahí que los padres y madres, los maestros, los guías políticos, espirituales, culturales y sociales deben ser un ejemplo de vivencia de los valores. Según la Real Academia Española de la Lengua, aprehender es “Concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar”, de ahí que aprehender solo es posible en los valores de la libertad y la Coherencia en el vivir.

La educación de un niño extranjero: Un ejercicio real de convivencia en la interculturalidad

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, Marzo de 2011
Caso: Juan Carlos es hijo de padres ecuatorianos. Tienen más de ocho años viviendo y trabajando en España pero hace más de un año que su padre se quedó sin trabajo. Tiene varios hermanos y con lo que su madre gana apenas alcanza para mantener a la familia. Así que han solicitado una de las becas que ofrece la escuela para familias con bajos recursos. Este año, por la crisis, se han presentado muchas más solicitudes. A Juan Carlos le conceden la beca, pero varios padres de la comunidad se sienten molestos porque la solicitaron también y no se las concedieron. Dicen que los inmigrantes no deberían tener más derechos que los españoles.

¿Cómo resolvería el conflicto moral teniendo en cuenta los valores de una ética intercultural?

El principio supremo de la ética moderna es el de la igual dignidad de todos los seres humanos. Educar para degustar la igual dignidad de cuantos se encuentran en el aula y fuera de ella, sean de diferente raza, cultura o inteligencia, es la clave para la convivencia en igualdad. Toda persona es digna y es fundamental transmitir a través del aula la igualdad de todos. Igualdad que igualmente debe ser comprendida, vivenciada y emocionada positivamente  por la comunidad académica. Que un chico  ecuatoriano o español no tenga el derecho a la educación es una vulneración al derecho a la educación, pero sobre todo es cuestión de insolidaridad, falta de igualdad e injusticia; para que no haya vulneración de derechos es necesario aumentar el nivel de competencia de las personas para poder ponerla al servicio de otros. Y esos otros no solo son los autóctonos o los extranjeros sino todos los conciudadanos.

- ¿Cómo se puede abordar este conflicto? ¿Qué procedimientos se deberían aplicar para tratar de que el otorgamiento de las becas no se convierta en un medio de división social entre inmigrantes y no inmigrantes?

Como ya queda claro en lo anteriormente expresado abordar el conflicto solo es posible bajo el paraguas de los valores, el problema radica en que, por ejemplo, legalmente quienes deben aprender la convivencia, a integrarse a la sociedad son los extranjeros, incluso unos más que otros, y no todos los habitantes de la ciudad, que son los otros convivientes. Se requiere cambiar la norma y ello solo es posible comprendiendo realmente en qué consiste la interculturalidad y logrando que ella no solo sea una norma sino una práctica real y cotidiana.

- ¿Qué criterios nos permiten decidir si una persona tiene o no derecho a solicitar este tipo de ayudas?

Los únicos criterio son la libertad, el derecho a la educación y que se es un habitante de la ciudad, pero igualmente que los derechos de los niños (inmigrantes u autóctonos) están protegidos por la ley.

jueves, 17 de marzo de 2011

Darse cuenta: Elemento fundamental en el proceso de cambiar las prácticas en la búsqueda de derechos en contextos de negación de la condición de ciudadanía

Velandia Mora, Manuel Antonio

El terreno sobre el que supuestamente descansan nuestras perspectivas de vida es sin duda inestable, como también lo son nuestros empleos y las empresas que los ofrecen, nuestros compañeros/compañeras y nuestras redes de amigos, la situación de la que disfrutamos en la sociedad, y la autoestima y la autoconfianza que se derivan de aquélla.[i]
Bauman, Zygmunt (2006). Vida líquida.

Cuando una persona sale por primera vez de su país  para vivir en otro y es un extracomunitario, generalmente no se piensa inmigrante, ni siquiera extranjero, aun cuando (en su intento por cambiar de vida) sí puede pensarse como una persona que se va a ver obligada a vivir en situación administrativa irregular.

La persona una vez habita en el país receptor  pasa por un proceso identitario en el que se da cuenta que su identidad como persona, sujeto de derechos y ciudadano se va transformada, no sólo porque está en una sociedad y cultura diferentes sino también porque descubre que no puede ejercer su condición de sujeto político. En el país receptor la persona descubre que sus explicaciones del mundo, las prácticas cotidianas relacionales y laborales y sus emociones igualmente cambian.

Darse cuenta implica hacer distinciones acerca de cómo ha sido la experiencia, cómo le afecta en lo particular y cómo afecta a los(as) demás. La reflexión es un proceso en el que la persona se hace preguntas y se da respuestas. El proceso de indagación, de cuestionamiento, de autoconocimiento es factible gracias a la capacidad recursiva del lenguaje que nos permite volver sobre nosotros(as) mismos(as). De allí que reflexionar es una acción que consiste en volver sobre sí mismos(as), indagándose, auto-preguntándose sobre el sentido, el significado, los orígenes, las conexiones, los juicios, las implicaciones que ha generado lo que se ha vivenciado, experimentado. En algunas oportunidades esas preguntas y respuestas pueden plantearse y responderse tanto desde lo que se conoce en la experiencia cotidiana de vida como desde las teorías con las que suele explicar el mundo.

Centrarse, ser el centro de su propio universo/uni-verso implica reconocer que se es único(a). Lo primero sobre lo que debiéramos reflexionar (Velandia, 1999) con respecto a mí mismo(a) –mismidad–, en que no hay nadie como yo, nunca ha habido nadie como yo, ni habrá nadie como yo, es decir, estoy siendo, he sido y estaré siendo único(a).  La conciencia de que mis reflexiones y las de los(as) otros(as) son tan únicas como las mías me aproxima a la conciencia de la otredad. Hacerme consciente de dicha otredad me conduce a reconocer que las explicaciones que damos al mundo, a nuestras relaciones, de nosotros(as) mismos(as), por el hecho de ser únicos(as) son diferentes a las de los(as) demás; a darme cuenta que frente a un mismo hecho hay tantos versos, tantas reflexiones y explicaciones como seres humanos hay y, es precisamente esta la esencia del multi-verso. A reconocer que yo me posibilito o no verme afectado por los diferentes versos (alteridad); también puedo establecer los límites relacionales, emocionales, territoriales con los otros y las otras (otredad).

Centrarse es descubrirse eje y motor de aquello de lo que me he, dado cuenta. Es un proceso triádico en el que se vivencian tres momentos, señalar-se, descentrar-se y proyectar-se, que hacen parte del juego del estar siendo lo que se desea ser. Señalar-se es poner una marca (en una cosa) para hacerla visible y distinguirla de otras, llamar la atención sobre una persona (en éste caso yo mismo(a)) o cosa. Señalar-se un camino, trazar-se un norte por el que deseamos transitar, seguir la ruta señalada está interconectado, influenciado e interafectado por el ámbito de dominio de las relaciones que establecemos con nosotros(as) mismos(as), los(as) otros(as) y el contexto en el que nos movemos.


Descentrar-se es desviarse de la ruta señalada. La permanente contradicción que conlleva compartir-se, vincular-se y encontrar-se nos pone en evidencia lo difícil que es estar siendo consecuente consigo mismo(a) y el actuar, más aun cuando sabemos que la razón no es suficiente, dado que es nuestra emoción –a veces desconocida e ignorada– la que nos induce y nos conduce por los caminos de la vida. Proyectar-se es pensarse actuando y emocionándose en la nueva experiencia cotidiana de vida de la convivencia democrática. Proyectar-se, desde la posibilidad de que en el estar siendo hoy estamos siendo futuro, significa empezar a vivir hoy lo que concibo quiero ser en el futuro.

Hacerse cargo/empoderarse, es igualmente un proceso en el que se presentan tres momentos: evaluación, redirección y retroalimentación. Evaluar está directamente relacionado con valorar, en éste caso valorar nuestro propio actuar. Redireccionar es tomar una nueva dirección cuando logramos darnos cuenta y necesitamos centrarnos en lo que queremos estar siendo. Retroalimentar es tomar nuevamente el impulso, dar-nos la fuerza necesaria para seguir en el empeño de estar siendo en la convivencia democrática, con todo lo que ella nos significa y re-significa.

El permanente actuar de otros(as) y todo cambio que sucede en el medio me afecta a mí y dicha alteración únicamente es factible de reconocimiento si reconozco mis propios límites como también mis posibilidades.

La persona que vive en situación administrativa irregular, pero también el extranjero extracomunitario en situación regular, cuando se descubre en contextos en los cuales la condición de ciudadano/a no se ve reconocida en su dimensión jurídica y política, entiende que además está siendo vulnerado en sus derechos por cuanto logra darse cuenta que tiene obligaciones pero que ve restringidos sus derechos, es ahí cuando al centrarse sobre la afectación que ello le produce se ve obligado a analizar posibles salidas en las que pueda hacer una “reconstrucción” de la ciudadanía.
  
Estas salidas son de diversa índole como puede observarse en algunos reportes de prensa que hablan de la situación en la Comunidad Europea de personas que vive en situación administrativa irregular y que se organizan para luchar por sus derechos, especialmente en sus derechos como trabajadores. En Paris decenas de inmigrantes “sin papeles” provenientes de Malí ocuparon en septiembre de 2008 un restaurante de alto standing  reclamaban la regularización de un grupo de trabajadores indocumentados de su misma nacionalidad empleados en el restaurante como pinches de cocina o ayudantes de camarero. Igualmente en Paris, un año después, 2.000 inmigrantes en situación administrativa irregular acamparon en un almacén vacío para exigir a las empresas que los contratan que obtengan el permiso de residencia para ellos.

En Londres en mayo de 2009 Miles de personas que vive en situación administrativa irregular asistieron a un festivo acto de protesta para pedir su regularización. Los actos empezaron con siete servicios religiosos simultáneos seguidos de una manifestación que finalizó en la plaza de Trafalgar. Este movimiento, que empezó en 2006, se inspira en la regularización aprobada en España en 2005.

En España en marzo de 2008 organizaron una huelga en Jaén para denunciar la explotación laboral de la que son víctimas. Explotación a la que se suman condiciones infrahumanas de vida, abuso por parte de las autoridades y otras formas de violencia social.

En Italia, en Enero de 2010 trescientos inmigrantes ayunaron en protesta por los nuevos trámites para obtener el permiso de residencia, dado que desde el 2009 se aprobó el polémico Paquete de Seguridad ideado por la Liga del Norte, que convirtió en delito la inmigración clandestina e introdujo numerosas medidas restrictivas contra los inmigrantes, los trámites de los documentos de residencia se han alargado y complicado hasta límites desesperantes.

Más recientemente, marzo de 2011, un grupo de 287 inmigrantes indocumentados organizaron en Atenas una huelga de hambre para pedir a las autoridades griegas que concedan permisos de residencia y de trabajo al medio millón de extranjeros en situación irregular en el país.

Pero no solo las huelgas y los ayunos se han utilizado como estrategia, los inmigrantes habitando en la Comunidad Europea llevan años entrando por la fuerza en iglesias, oficinas del Gobierno y universidades, negándose a salir si no se les garantiza que les tendrán en cuenta para una “regularización”.

Sin embargo, existe la falsa conciencia de que al lograr la regularización se logra la ciudadanía; pero quienes ya se hallan de manera regular igualmente se dan cuenta que no pueden participar en la vida política de las ciudades en que habitan y mucho menos a nivel nacional. Según Pietro Costa, la ciudadanía es una relación política fundamental y sus principales articulaciones, esto es, las expectativas y las exigencias, los derechos y los deberes, las modalidades de pertenencia y los criterios de diferenciación  o las estrategias de inclusión o exclusión.

La ciudadanía implica una relación simétrica. Uno de los logros más importantes en la asunción de la ciudadanía en condiciones de simetría: en las próximas elecciones locales en España (mayo de 2011), unos 650.000 nuevos electores -inmigrantes afincados en España- podrán ejercer su derecho al voto gracias a los convenios firmados por el Ejecutivo español con Colombia, Perú, Argentina, Islandia, Trinidad y Tobago, Ecuador, Burkina Faso, Cabo Verde, Chile, Paraguay, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Uruguay y Bolivia. Sin embargo el derecho al voto no será ejercido por todos aquellos que pueden hacerlo.

Empoderarse como ciudadano implica además de ejercer el voto, darse cuenta  de la importancia que tiene para los inmigrantes organizarse como grupo de presión política haciendo valer y luchando por que se reconozcan sus aportes al desarrollo económico, social y cultural de los países en los que habitan.  Diferentes  investigaciones sugieren que sin el aporte de los inmigrantes el Producto Interno Bruto (PIB) habría bajado en lugar de mostrar un crecimiento. El profesor Josep Oliver, ha explicado que "Globalmente, la cantidad de dinero que estos inmigrantes han transferido al estado español es más elevado que la cantidad que han recibido". En el caso del sector turístico, la aportación de la mano de obra inmigrada es porcentualmente superior a la que corresponde al conjunto de la economía española.  En diciembre de 2006 el rey aseguró que los éxitos económicos y sociales de España explican “los flujos migratorios de tantos hombres y mujeres que contribuyen con su valioso esfuerzo a nuestro crecimiento. Un esfuerzo que merece reconocimiento y gratitud”. 

Cabe destacar que  la apreciación social sobre el aporte de los inmigrantes al desarrollo de la Comunidad Europea, no está de acuerdo con lo que afirman las estadísticas, en especial esto es evidente para la población general. Una verdadera integración de los extranjeros no comunitarios no será posible en cuanto no cambie esta falsa conciencia y se comprenda que la integración es bilateral.


[i] Bauman, Zygmunt (2006). Vida líquida. Editorial Paidós.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Pensarse igual, hacerse igual

La dignidad de las personas y la igualdad son los elementos centrales de toda actuación encaminada a la integración de las personas inmigrantes.

Hace unos días vi como una mujer de unos 50 años huía, siendo seguida por una chica española quien gritaba que la detuvieran, que le había robado la cartera. Yo me encontraba en el camino de la posible delincuente y no dudé en detenerla en su huida; cuando la joven se aproximó a nosotros le exigió a la otra mujer que le devolviera la billetera, la interpelada aducía que no había tomado nada, pero en el forcejeo entre las dos mujeres cayó de su pecho una billetera. Cuál no sería la sorpresa de la joven al ver que la billetera que tomaba del piso no era la suya sino la de su novio, quien se había quedado sentado en una de las sillas que estaban ubicadas en el exterior de un conocido restaurante en el que se hallaban comiendo. La chica me pidió que revisara a la mujer pues no aparecía su billetera ni el dinero que su novio llevaba en la suya, pero yo dudé en hacerlo pues pensé que esa era función de la policía. Justo en ese momento, en la calle frente a nosotros se acercaba un carro de la policía, al ver el auto y oír mis gritos llamándola, la señora sacó cien euros de su brasier (sostén) y junto a la otra billetera se los entregó a la chica, quien sin volverse a comunicar conmigo tomó sus pertenencias y se fue del lugar.

La otra mujer salió corriendo del lugar y yo me quedé reflexionando sobre la violencia callejera, la situación económica española, el incremento del número de habitantes de la calle y de personas que piden limosna y comprendí la necesidad de quien estaba robando, pero igualmente pensé que el robo no era la alternativa de resolver la crisis, aun cuando también sé que esta es una faceta de un problema que aumenta y que requiere solución.

Unos minutos y metros más adelante ingresé a la sede de una organización juvenil alicantina y quien allí se encontraba observó el nerviosismo que en mi era evidente. Le relaté lo sucedido y lo que aconteció a continuación me dejó sin palabras y con ganas de expresar muchos argumentos. La persona me dijo que los inmigrantes no deberíamos ayudar en ese tipo de situaciones, porque muy seguramente la policía le creería más a la española que había delinquido, si ella “denunciaba” que el ladrón era yo.

No creo que el auxilio sea exclusivo de nacionales, sino un acto propio de la solidaridad, pero no puedo dejar de pensar si esta persona tenía la razón en sus argumentos. Como afirma la Ley 15/2008 “La integración de las personas inmigrantes en la sociedad valenciana implica el reconocimiento de una serie de derechos, así como el cumplimiento de unos deberes que parten de los criterios de convivencia y organización característicos de la sociedad española y valenciana. Todo ello dentro del respeto a la identidad cultural y religiosa de los recién llegados. En este sentido, la integración sólo puede hacerse efectiva a través del conocimiento mutuo”.[1]


No sé realmente si los españoles se quedan de brazos cruzados cuando ocurre un acto como el relatado, aun cuando considero que muchas personas, sin importar su lugar de origen, actuarían solidariamente. No puede pedírsele a una persona que se integre plenamente a la sociedad si personas en esa misma sociedad asumen que frente a un español de origen siempre existiría la posibilidad de que el inmigrante fuera considerado delincuente.

En otra parte del preámbulo de la citada Ley se afirma que “La sociedad que la Constitución Española refleja es democráticamente avanzada y en ella late de manera intensa un interés por la igualdad material, por lo que obliga a los poderes públicos a remover todos los obstáculos que impidan que la igualdad sea real y efectiva”.


Si ello es verdad los ciudadanos no podemos esperar que las autoridades de policía actuasen de esa forma, como mi amigo cree que suelen actuar. Desde mi experiencia en general los policías son amables, respetuosos y solidarios, pero me queda la duda de si eso sólo ocurre en aquellos actos de la cotidianidad en los que no hay una vinculación con un posible delito y que en dicho caso la relación se torna diferente.

Desde la perspectiva de la norma ello no debiera ser así, pero el temor de los ciudadanos nacionales e inmigrantes basado en la creencia de que las autoridades de policía no actúan de parte de la ley y los derechos de los ciudadanos - imaginario basado en muchos casos en la experiencia que tenemos en algunos de los países de origen de que miembros de la policía en su abuso de autoridad permanente cometen atropellos contra los ciudadanos-, pudiera enturbiar la imagen de la autoridad española.

Cabe reflexionar que esa imagen negativa parece no ser sólo de los inmigrantes, sino también de algunos ciudadanos españoles de origen, lo que implicaría por un lado crear las condiciones para que haya un acercamiento entre los inmigrantes y las autoridades policiales y así desvirtuar la falsa creencia y promover una lectura y experiencia diferente de la autoridad y sus funciones, y por el otro que los mismos ciudadanos españoles reflexionen al respecto.

No es posible hacerse igual ni pensarse igual a los demás si siempre pensamos que con nosotros las personas actúan diferente a como lo hacen con las demás personas no inmigrantes o existe la creencia popular de que inmigrante y delincuente son sinónimos.

[1] Preámbulo. LEY 15/2008, de 5 de diciembre, de la Generalitat, de Integración de las Personas Inmigrantes en la Comunitat Valenciana.